infomedioambient

¡CONOCE Y ACTÚA!

Pobreza Energética

Deja un comentario

Aunque no sea muy normal estar a finales de octubre con temperaturas prácticamente veraniegas, muchos lo agradecen. Pronto llegará el frío y es de ley no olvidar las dificultades de muchas familias para soportar el invierno y volver a hablar sobre este tema como lo que es: un grave problema social. La pobreza energética, esa pobreza de la que se está hablando desde no hace mucho tiempo, pero que lleva existiendo desde hace años, fue uno de los temas tratados en las I  Jornadas sobre soberanía energética, medio ambiente y empleo (Toledo,Octubre 2014) expuesto por Luis Jimenez Meneses, miembro de la Asociación de Ciencias Ambientales -ACA-.

Este tipo de pobreza era sufrida por los sectores con menos recursos de la sociedad, pero con la crisis económica se ha visto acentuada desde 2008, afectando según los últimos datos de 2012 a unos siete millones de personas, el 16,6% de la población. Estos datos indican un aumento de los hogares que sufren pobreza energética, dos millones más de personas (12,4%) que en 2010 cuando ACA hizo el primer estudio.

La realización del informe sobre pobreza energética en España, surge como una necesidad de contar lo que estaba pasando y como seguimiento de una situación de la que no se tenían datos como sí ocurría en otros países. El término Pobreza energética surge en el Reino Unido, primeros en identificar este problema a finales de los setenta, y se refiere a la incapacidad de un hogar para satisfacer una cantidad mínima de servicios energéticos para sus necesidades básicas.

Su cálculo no es sencillo, ya que no existe un método consensuado, por lo que se tienen en cuenta varios datos: nº de población en exclusión o en riesgo de exclusión social, nº de desempleados por hogar, rentas bajas, cortes de suministro, encuestas de percepción ciudadana, etc. y se hace una estimación. Muchas veces este dato no es real y afecta a más personas de las indicadas simplemente porque aunque  haya algún tipo de ingreso en el hogar,  en muchos casos es tan bajo que no se destina a pagar la factura de la luz o gas. Entre calentarse o que los hijos coman la decisión está clara.

El boom de la construcción también tiene, como no, su gran importancia en este grave problema. Nos vendían pisos y casas a precio de oro construidas con materiales baratos de baja calidad consiguiendo una ineficiencia energética tremenda. Viviendas con un mal aislamiento por donde se pierde el calor y el dinero.  Es curioso como existen edificios construidos en los años 70 que son energéticamente más eficientes que los de hace 10 años. Y claro, con la que está cayendo a ver quién se puede gastar un duro en cambiar unas ventanas. La rehabilitación energética de edificios debería ser un derecho para todos los ciudadanos, pero presenta sin duda otro problema económico, ya que sólo se financia el coste del 30% de la rehabilitación del edificio, el 70% restante a ver quién puede pagarlo.

El estudio también aporta un dato curioso: en las ciudades y pueblos de la costa se producen más casos de muerte asociados a este fenómeno que en zonas que son bastante más frías. Esto se debe a que aunque en estos lugares los inviernos son más suaves, las semanas más frías estas poblaciones se ven más afectadas porque  las viviendas no están construidas pensando en soportar tan bajas temperaturas. El no contar con calefacción o agua caliente no ayuda nada a pasar el invierno.

También se habló sobre la certificación energética, tema que causa cierta polémica. La certificación es obligatoria realizarla a la hora de vender o alquilar una vivienda y no es más que una declaración del estado de ésta en relación a su grado de eficiencia energética. Igual que cuando compramos un frigorífico miramos que sea eficiente, A++, porque sabemos que aunque nos cueste pagar un poco más, al final el ahorro que nos va a suponer lo va a compensar. Quizás todavía en el tema de vivienda no nos fijemos, nos de igual, o no podamos permitírnoslo, pero acabará siendo algo que todos tendremos  en cuenta a la hora de comprar o alquilar, porque nos supondrá un ahorro y una cierta seguridad en caso de que las cosas vayan mal: podremos mantener la casa caliente durante más tiempo o incluso a una temperatura más aceptable en el peor de los casos, si nos cortan el suministro.

¿Y nosotros que podemos hacer? Pues empezar por cambiar nuestros hábitos diarios para ser energéticamente más eficientes en la medida en la que podamos, informarnos sobre las opciones que tenemos, y exigir leyes y acciones que protejan y reduzcan este índice de pobreza.  Y si, esto es voluntad política, y nos tienen acostumbrados a que creamos que no entendemos lo que pasa o no podemos hacer nada, pero resulta que el cambio siempre surge de otra voluntad más importante: LA VOLUNTAD SOCIAL.

ezah

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s